LAS PROVINCIAS 2006/12/17
Barberá reconoce que la reivindicación de los vecinos fue decisiva para lograr el jardín del Turia.
Miguel Ramón Izquierdo asegura que el cauce se ha conseguido gracias a todos los alcaldes. Los vecinos fueron los artífices de que el viejo cauce se convirtiera en un inmenso jardín y no en una autopista urbana, tal y como explicó ayer Rita Barberá en su discurso para celebrar el aniversario de la cesión. Al acto también acudió el ex alcalde Miguel Ramón Izquierdo, quien firmó el documento en 1976.
El 1 de diciembre de 1976, el viejo cauce pasó a ser propiedad de la ciudad, y el mérito de haber conseguido el inmenso jardín del Turia que hoy articula la ciudad es de los vecinos, como se reconoció ayer durante los actos programados para conmemorar el tercer aniversario de la cesión.
El discurso de la alcaldesa Rita Barberá tuvo palabras de recuerdo para aquel germen de lo que hoy en día se conoce como el movimiento vecinal. “Valencia y los valencianos se habían pronunciado mayoritariamente por el destino que deseaban para el viejo cauce”, dijo.
“Cuando llegué a la alcaldía, ya estaba todo liado”, explicó el ex alcalde Miguel Ramón Izquierdo. “Los ingenieros tenían claro que era una vía de acceso directo al puerto. Por otro lado, los primeros movimientos ecologistas y la opinión pública eran partidarios de respetar la naturaleza”, apuntó.
Multitudinario
La presidenta en funciones de la Federación de Vecinos, María José Broseta, recordó que fueron los propios ciudadanos los que forzaron la situación para evitar una red de carreteras por el lecho del Turia. “No ha estado del todo reconocido el papel del movimiento vecinal. Nos hubiera gustado un acto más multitudinario para todos los vecinos de Valencia”, señaló.
En la última semana, la conmemoración del aniversario ha sido objeto de polémicas basadas en quién fue el impulsor del gran pulmón verde que hoy atraviesa la ciudad. Ayer, el portavoz socialista Rafael Rubio señalaba que fue el ex alcalde Pérez Casado “el que culminó la recuperación del río”.
Rubio también coincidió en destacar el papel del movimiento vecinal emergente ante las intenciones de la administración franquista de convertirlo en una autopista urbana que vertebrara la ciudad.
Sin embargo, durante el acto, el aludido, Miguel Ramón Izquierdo, recordó que el sentir general abogaba por un gran jardín. “Nos conformábamos con que fuera del Estado, pero verde”, señaló. Rubio lamentó que la omisión de la labor de Pérez Casado sirviera para justificar la presencia del último alcalde franquista en el acto.
Lejos de querer avivar la polémica, Izquierdo hizo ayer un llamamiento a la conciliación: “Esto se consiguió gracias al empeño de todos los alcaldes que han seguido esta labor. Pueden tener diferente color político, pero todos los que han accedido al Ayuntamiento han destacado por ser valencianos”.
Izquierdo explicó las conversaciones que se tuvieron que llevar a cabo para conseguir que durante la primera visita de los Reyes a la ciudad, “vinieran con el río bajo el brazo”. Los socialistas señalan que el acta de cesión ante notario se firmó con Pérez Casado en 1982.